Cuantas veces le rogué a Dios que me dejara morir, me pregunto si alguna vez sabrás que las cosas no eran como pensabas?.
Perdí mi tiempo, en retener el sabor del odio para luego estropearlo todo y correr a tus brazos cuando te siento cerca...
Callendo, con la sonrisa perfecta, con sus hojos brillando. Vi como la empujaron desde la torre más alta donde resguardaba su dulsura, quize correr a rescatarla, pero ella ató mi corazón a una piedra en el fondo de este mar de lamentos. La escuché reir creyendo que era un juego,un juego en donde no hay ganadores, sólo verdugos.
No es tan alto el precio que debo pagar, pero lo que tú pierdes... mucho más que besos de boca en boca, mucha más que sabanas desgastadas.
